qué guardas en el hatillo
los frutos de tu tierra
y un dulce barquillo.
Tú que escapas de la opresión,
la tristeza y desazón
no permitas que tu risa
deje de usar sus alas.
Dime tú, viajero,
qué dejaste atrás
largo camino recorrido
un trecho más por completar.
Tú que persigues
tus sueños al caminar,
álzate alto y fuerte
nunca dejes de volar.
Dime tú, viajero,
que aprendiste al marchar
profundos surcos en tu frente
y la sabiduría que te dió el andar.
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